viernes, 30 de abril de 2021

La infidelidad, un duro golpe para la relación (Video 2)

Con este 2do. video continuamos una serie que aborda esta difícil situación. Esta vez tratamos de diferenciar las causas de la infidelidad femenina y masculina. 


También hablamos de las esferas afectiva y sexual de la infidelidad. Revisamos la voluntad como factor decisivo.


  

#infidelidad #crisisdeparejas #psicopedro29 #parejas_en_consulta #machismo

La infidelidad, un duro golpe para la relación (Video 1)

Con este video iniciamos una serie que aborda esta difícil situación. En esta ocasión tratamos de definir qué es la infidelidad, ofreciendo un concepto que nos permita estar de acuerdo, así evitamos que cada uno vaya por su lado, dando la definición que más le convenga. 

Con esta serie de videos queremos revisar exhaustivamente este fenómeno, para comprender mejor sus causas y consecuencias. Presta mucha atención y déjanos tus comentarios y sugerencias. 

#infidelidad #parejas_en_consulta #psicopedro29 #soypsicopedro 

  

jueves, 29 de abril de 2021

Recibe la "Guía de Reflexiones Diarias para Sanar y Potenciar mi Autoestima"

La Autoestima es importante en la pareja. Por eso, ya está lista mi "Guía de Reflexiones Diarias para Sanar y Potenciar mi Autoestima". Déjame tu correo por MD y con gusto te la haré llegar.




martes, 27 de abril de 2021

Visita nuestro canal en Youtube y aprovecha sus videos!

Tenemos un canal en Youtube, compuesto por videos cortos sobre varios tópicos de parejas. Visítalo, reflexiona y comparte esos contenidos. El enlace es el siguiente:

Canal YouTube de Parejas en Consulta 

lunes, 26 de abril de 2021

Los destructores del amor en pareja

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ en:


http://cvclavoz.com/blogs/amor-y-pareja/los-destructores-del-amor-en-pareja/




En 1977 el Dr. Harley desarrolló un concepto revolucionario, El Banco Emocional del Amor, para explicar cómo los sentimientos de amor se crean y se destruyen. De manera que cada experiencia que tenemos con nuestra pareja afecta radicalmente el saldo en nuestro Banco del Amor. A través del día, la semana, el mes y el año hacemos depósitos o retiros a la cuenta. Cuando las cosas van bien en la relación es porque hemos hecho varios depósitos y esos depósitos son acreditados a nuestra cuenta; somos felices y nos sentimos amados. Sin embargo, cuando las cosas no van bien es porque hemos hecho varios retiros del Banco Emocional; somos infelices y nos sentimos frustrados. Las relaciones que están a punto del fracaso se debe a que su cuenta en El Banco del Amor está sobregirada; y esa relación es caracterizada por sentimientos de odio, indiferencia y apatía.

En su libro, Love Busters, el Dr. Harley identifica seis hábitos que destruyen el amor romántico:

1. Exigencias – Forzar a tu pareja a hacer algo a base de amenazas o castigos si él/ella se niega hacerlo.

2. Quejas Condenatorias – Intentar cambiar las actitudes, creencias, y comportamiento de tu pareja al tratar de forzar tu manera de pensar a través de regaños, críticas, amenazas, sarcasmo, y ridiculizar.

3. Arranques de Ira – Intencionalmente herir a tu pareja para castigarlo o “enseñarle” una lección a través de los gritos, la humillación y el abuso físico.

4. Deshonestidad – Fallar en revelarle a tu pareja tus pensamientos, sentimientos, gustos, disgustos, historial personal, actividades diarias, y planes futuros. Ocultarle información o darle una falsa impresión.

5. Costumbres Irritantes – Costumbres que te molestan de tu pareja como su mala postura, sus hábitos de comer, su tono de voz, su estilo de vestir, sus hábitos de limpieza, etc.

6. Conductas Independientes – Comportamientos realizados sin tomar en consideración los sentimientos de tu pareja. Planear y realizar actividades sin tomar en cuenta la opinión de tu pareja.

Como puedes ver, estos hábitos causan enormes retiros en el Banco del Amor y por consiguiente destruyen el amor en la relación. De manera que si quieres reactivar sentimientos de amor, evita a todo coste hacer retiros y esfuérzate por hacer depósitos. Al hacerlo, te garantizo que el amor volverá a brillar.


Celos, malditos celos


Los celos son “una reacción emocional compleja que responde a manifestaciones del pensamiento espontáneo, automático, con estilo intrusivo, persistente y suspicaz con relación a la infidelidad sexual o afectiva de la pareja”. Así los define Berenhs en su obra “Amores que matan, (p. 15, 1998). Por celotipia, que es su extremo patológico, debe entenderse “una preocupación excesiva con relación a la fidelidad de la pareja, sin que ésta preocupación responda a hechos objetivos contundentes”. Es decir, quien experimenta este trastorno no dispone de evidencias irrefutables acerca de la conducta infiel que atribuye a su pareja. No podría mostrar pruebas indubitables acerca de la acusación que formula. 
Sin embargo, le abruman persistentemente este tipo de pensamientos, los cuales desatan intensas reacciones fisiológicas y emocionales y son caldo de cultivo para comportamientos de control, vigilancia, reclamos, reproches, violencia verbal y hasta física, tornando en tortuosa la vida para sí mismo y para quienes le rodean, en especial su pareja. Señala Berenhs que los celos se caracterizan por emociones desagradables. Obedecen a pensamientos cuya tendencia es percibir e interpretar erradamente signos y situaciones. Generalmente, la base de los mismos está en el aprendizaje temprano de la persona. Ya en una relación de pareja se reactivan esquemas o creencias como “mi pareja es o puede serme infiel”, “nadie es fiel”, “no se puede uno fiar de nadie”, “no hay hombre fiel”, “no soy tan atractivo/a y puede dejarme por otra persona”. 
Es como si esas creencias fuesen voces que han estado pausadas. Una vez que se está en pareja, ante el más mínimo e irrelevante signo, las “grabaciones” se reactivan y la persona interpreta erradamente lo percibido y lo toma como evidencia irrefutable de que la pareja está siendo infiel o de que podría serlo. 
En nuestra sociedad circula la idea de que quien no cela no ama. Existe cierta tendencia a tomar como evidencia de amor las actitudes celosas de la pareja y, muchas veces, se concluye que no hay amor porque nuestra contraparte no muestra tales actitudes. 
También es frecuente la pregunta: ¿existen celos normales? Si la evidencia es cierta, objetiva, válida, incuestionable, pues éstos serían una reacción lógica y con sentido. Ejemplo: encontrar a tu pareja besándose con otra persona. En la celotipia no sucede de esta manera. La persona percibe e interpreta erráticamente: exagera, imagina, malinterpreta, tergiversa lo percibido o en su mente re-crea y anticipa situaciones que no han sucedido y les otorga el estatus de verdad.
Y, como si fuese poco, razona emocionalmente. Es decir, señala la intensidad de sus emociones, producidas por sus pensamientos, como una prueba de la certeza de sus presunciones. Es equivalente a decir: “estoy tan segura de que está siéndome infiel que me enfurezco de esta manera”. A la luz de la lógica este razonamiento carece de sentido, porque no necesariamente una emoción es comprobación de la ocurrencia de un suceso.

Convivir es la prueba de fuego para una pareja

Vivir “bajo el mismo techo”, como dicen, es la prueba de fuego en la cual una pareja queda desnuda en sus capacidades y la relación puede crecer o implotar. Antequera y William (1998) dicen que “la discordia marital no ocurre de modo lineal, sino que distintos factores inciden sobre la misma simultáneamente” (p.13). Se refieren a factores intrapersonales, interpersonales y contextuales. No se produce por la única influencia de cualquiera de estos elementos, sino que es la consecuencia de una interacción altamente compleja de los mismos.


Agregan que para el adecuado funcionamiento marital es de vital importancia la conciencia del contexto individual y su diferenciación del contexto de pareja, lo cual se opone a aquella creencia que considera ideal la fusión de las partes y entiende como peligrosas la existencia de individualidades. Cuando existe claridad respecto a la individualidad del otro y se establecen objetivos de pareja, ello contribuye al éxito de la relación conyugal como una totalidad integrada.

(Anatomía de la Discordia Marital en: Familia, Trama, Escenario y Drama de los Barrios Populares. 1998. Revista Avepso # 9).


Amigos con derecho


Esta frase alude una situación especial, en la cual dos personas mantienen una relación de amistad; pero, que, a diferencia de las amistades convencionales, tiene ciertos aditamentos o permisos, derechos, diríamos, que las diferencian de otro tipo de amistades. Esto es marcadamente cierto, en especial en el área de la sexualidad; es decir, este tipo de amistades con derechos, bajo acuerdos, tácitos o explícitos, permite a ambas personas acceder a ciertas áreas, privilegios o “derechos”, entre ellas el ejercicio de la sexualidad, los cuales comúnmente están vedados en amistades convencionales.  

Conviene ahondar acerca del surgimiento de esta modalidad y cuáles factores han incidido en que se concrete. Porque si lo pensamos, el amor integral es aquel que implica intimidad, pasión y compromiso. Y usando este modelo triádico, revisemos esta situación de “amigos con derechos”.

¿Cuánto hay de intimidad en esta situación?

¿Cuánto hay de pasión?

¿Cuánto hay de compromiso?

¿Cuáles serían las implicaciones en caso de que una de las partes se enamore y la otra no. Podríamos pensar que en amigos con derecho no se espera nada, no hay expectativas porque se supone que no hay compromiso, no hay una mirada a largo plazo. No existe un lazo entre tú y yo… no hubo promesas ni juramentos, dice Luis MIguel en su canción “La incondicional”.

¿Y qué decir de aquello de el que se enamora pierde? en esta situación de amigos con derecho…

Parece que la fórmula es estar sin involucrarse afectivamente, más allá de la amistad. Claro, con el añadido de la sexualidad. Ahora, desde la Psicología no nos corresponde emitir juicios de valor al respecto. Lo que si podríamos es reflexionar acerca de las implicaciones de este tipo de situaciones en la estabilidad, bienestar o malestar emocional de las personas involucradas.









Cuidado, la familia se inmiscuye…

En las parejas existen diferentes razones para los conflictos. Uno de éstos es la inadecuada influencia, para no llamarla intromisión, de familiares propios y políticos. Lamentablemente, esa mala fama siempre ha caído sobre las suegras, tan así es que un refrán dice que “Adán fue un hombre feliz porque suegra no tenía”; pero no es totalmente cierto, otros familiares también influyen. 


¿Por qué sucede que algunos miembros de las familias opinen, influyan hasta tomen decisiones por la pareja misma, contaminando su funcionamiento, que debería ser autónomo? Ocurre por diversas razones. Principalmente se debe a la dependencia emocional de ella o él de sus padres y, aunque se trate de un adulto que se supone emancipado en todos los sentidos, ni sus padres ni esa misma persona se comportan como tal y mantienen eso que llamamos mamitis o papitis.

Las diferencias de edades en las parejas

La siguiente es una entrevista realizada al psic. Pedro Bastidas (psicopedro29), Director de Parejas en Consulta: 

¿Qué tan común son las relaciones con diferencias de edades?

No dispongo de estadísticas al respecto; pero por observación estimo que son más frecuentes las relaciones entre personas con edades similares, respecto a aquellas relaciones donde la diferencia es mucho más marcada. Es decir, es más frecuente que se establezcan relaciones entre personas pertenecientes a los mismos grupos etarios o cercanos que entre personas bastante distanciadas en este sentido. Creo que lo anterior es verificable con una investigación estadística local, regional, nacional o mundial, que obviamente yo no he realizado y desconozco si alguna persona o institución haya hecho.
La edad de las personas es una, entre muchas variables, que incide en el éxito o fracaso de una relación. Las investigaciones adelantadas por psicólogos sociales y sociólogos han establecido que la tendencia de las personas es a relacionarse con otras cuyos aspectos resulten homogámicos, es decir, similares, cercanos o parecidos. Esto se refiere a edad, nivel socioeconómico, grupo étnico, religión, nivel de educación, atractivo físico, valores y percepciones de intercambio social.
(Fuente: Prevención de los conflictos de pareja. Morfa Díaz, José (2003). Capítulo 1. Elección de Pareja. Pág 17, Editorial Desclée de Brouwer. Bilbao, España.

  
   – ¿Afecta tener una relación con una persona mayor que yo?
Influye, indudablemente; pero sus efectos no responden solamente a la diferencia de edad. Otros factores, aparte de éste, inciden en una relación de pareja: compatibilidad, intereses comunes, madurez emocional, niveles de intimidad, pasión y compromiso, factores económicos, influencias de las familias, experiencias, sexualidad, nivel educativo y un largo etc.

 ¿Cuándo comienzo a verme afectada por una relación donde mi pareja me lleva varios años de diferencia, el factor principal es esa diferencia de edad, o no necesariamente?
No necesariamente. Asociada a una diferencia de edad pronunciada encontramos la llamada “brecha generacional” y es donde podría estar el núcleo de las dificultades; pero como en todo lo que es humano, no es posible establecer lo anterior como un criterio que se cumple indefectiblemente. Cuando entre las personas existen diferencias importantes al respecto, salvo que exista un adecuado manejo de expectativas y experiencias tan diversas, los resultados podrían ser desfavorables.
Es necesario resaltar que no es la edad en si misma, sino que entre personas con marcadas diferencias de edades, existirán gustos, actitudes, experiencias y expectativas muy diferentes, que exigen altísimas capacidades de comunicación, negociación y respeto de acuerdos para que la relación funcione.
– ¿Qué debo hacer cuando la relación comienza a tener problemas?
El diálogo adecuado es un excelente recurso. El apoyo profesional también lo es cuando se solicita a tiempo y se está comprometido con la búsqueda de soluciones
– Como especialista, ¿Qué recomienda a las parejas que se llevan varios años de diferencia?
Maximizar y disfrutar los aspectos comunes y enriquecerse, respetar, negociar y disfrutar las diferencias. Comunicarse claramente sus expectativas. Procurarse apoyo profesional si surgen desavenencias importantes
– ¿En qué consiste la terapia para este tipo de parejas?
En hacer consciencia de las elecciones realizadas, por una parte, y apoyar en un proceso de comunicación, negociación y respeto de acuerdos. Se deben abordar las expectativas de cada uno y sobre éstas realizar un proceso de redefiniciones que puede apuntalar la relación.
– ¿Cuándo conseguimos solucionar los problemas?
Cuando se abordan las causas conscientes y no conscientes de los mismos. Y luego, se realiza un proceso de cambios que exigen compromiso y, muchas veces la mediación de personal especializado.
– ¿Existe una recomendación en cuanto a la diferencia de años? Es decir, por ejemplo, no llevarse más de 10 años, o esto es indiferente. 
Como ya indiqué, la edad en si misma no es causa de problemas ni de éxito conyugal; salvo que sea marcadamente diferente (ejemplo: 22 vs. 65 años).
Y sin embargo, no se puede asegurar que tanta diferencia hará fracasar la relación; como tampoco se puede sostener que si las personas tienen edades similares tendrán éxito en su relación.  
– ¿Cuándo afecta más la relación, en el caso que el hombre sea mayor o la mujer y por qué?
Los estudios a los que me referí anteriormente señalan que la tendencia es a que el hombre tenga más edad que la mujer en el terreno de las relaciones de pareja. Me atrevo a asegurar que es lo más frecuente. Existen más dificultades cuando es la mujer quien es marcadamente mayor que el hombre; pero debo advertir que en esas situaciones influyen “expectativas y mandatos socioculturales”, es decir, a la mujer se le presiona para conservarse atractiva y joven a los ojos de los demás y, obviamente, tener más edad que el hombre, aparte de ir en contravía de lo más frecuente, no le ayuda a cumplir tales “normas o pautas” sociales.
 
– ¿Tienen mayor éxito cuando se llevan más años o es menor la diferencia?
No me es posible señalar que el mayor o menor éxito depende solamente de la diferencia de edades. Si la similitud de edades fuese por sí sola un factor de éxito, las tasas de separaciones serían menores, porque la similitud es lo más frecuente que ocurre. Podría decir que, salvo diferencias muy ostensibles, las edades en si mismas no determinan el fracaso o éxito de una relación.

Nunca tendrás que caminar por ti misma…

 


Lo que dice Mariela Michelena en su libro “Mujeres Malqueridas: “nunca tendrás que caminar por ti misma”, parece apuntar a una espera por alguien que se encargará absolutamente de ti. Un hombre que proveerá todo, absolutamente todo, escenario en que la figura masculina sería el paladín, el príncipe, el Dios poderoso que todo lo tiene y lo pone a los pies de ella, para que nada falte en ningún sentido. 
Ella se sentiría totalmente complacida, cuidada y protegida “y no maltrataría ni desgastaría sus piececitos, puesto que ya no tendrá que caminar más”. Se pretende que camine por ella o que su poder sea tal que le permita levitar para no posar sus pies donde los mortales comunes lo hacemos.
He conocido en la consulta, y fuera de ésta, a algunas damas que viven en esta actitud de espera. Como consecuencia, no se hacen cargo de sí mismas, sino que están en una actitud de búsqueda bastante activa o, por el contrario, en una actitud de espera ansiosa, silente y esperanzada, aunque a veces les flaquean los ánimos. Pueden oscilar entre una búsqueda frenética de “ese hombre”, viviendo frecuentes intentos fallidos o, por el contrario, en pos de una selección adecuada, ser excesivamente rígidas con sus criterios, los cuales podrían dejarla sola.
Las primeras se exponen, apuestan, muchas veces fallidamente y se enzarzan en unas relaciones dañinas: todo por encontrar a ese hombre que se haga cargo. Las segundas se protegen de los fracasos, pero es una soledad que resienten, que no desean y que no consiguen solucionar.
Al respecto, en mi libro “Mi mujer me tiene arrecho”, la colega Yumary Guerra presenta unas interesantes reflexiones acerca de lo que la mujer espera de su par masculino y también debate acerca de cómo se realiza la construcción de la pareja, por parte de ambos participantes, ella y él.
La mujer espera un príncipe azul y se desencanta cuando descubre que éste sólo reside en sus fantasías y no existe realmente o, en caso de existir, no es para ella. Es lógico suponer que si ha sido socializada bajo las creencias de que sólo un hombre con determinadas características es quien la merece, entonces se decepcione cuando descubre que quien está a su lado no es lo que al principio simuló ser, y/o ella quiso creer que era.

Criar: ¿viaje o meta?


Aldo Naouri, psicopedagogo y psicoanalista, nos ofrece una metáfora muy sencilla; sin embargo, logra una profundidad muy interesante. Él dice que, décadas atrás, para los padres y las madres en cuanto a la crianza de sus hijos, lo importante era la meta y no el viaje. Pero que en los actuales momentos lo importante se ha tornado el viaje y no la meta. Y equipara esto que dice con un viaje que se hiciera en un automóvil. 
Asumamos que el desplazamiento en el tiempo y el espacio, el viaje es la crianza, desde que el niño nace hasta que es adolescente o ya un adulto. Mientras que la meta sería esa personalidad adulta que en parte es consecuencia de la formación de los primeros años que se recibe en el hogar. Este autor señala muy agudamente, que para los padres de décadas atrás, (nuestros padres, abuelos, bisabuelos) no era importante que el niño tuviese una infancia o unos primeros años llenos de tranquilidad, de paz, de sosiego, repletos de juguetes y de miles y miles de atenciones, convertidos en el centro del hogar y de la familia. Lo importante para esos padres y madres era el adulto que querían formar y si debían apelar a métodos fuertes, lo hacían. Por supuesto, con esto no estoy avalando, ni apoyando la utilización de fuertes métodos disciplinarios, no es lo que digo. 
Naouri discute que hoy por hoy los padres y madres están tan preocupados por el viaje, por el día a día, porque los hijos lo pasen muy bien, porque nunca tengan penurias, porque lo tengan todo, “porque tengan lo que yo no tuve”, así lo dicen; que parecieran que pierden de vista la importancia no tanto del viaje, si no de la meta. Es decir, forjar ese adulto. Sería una pregunta importante plantearnos: ¿Cuál es el adulto o mejor dicho, como es ese hombre o mujer que te imaginas, que estarías formando con lo que estas inculcando hoy, tú y tu familia a tu niño o niña? Plantéate la meta, la meta es “yo quisiera que mi hijo o hija cuando tenga tal edad y sea un adulto, tenga tales y cuales características en su personalidad”. Pues eso no ocurrirá gratuitamente, se precisa de conducción, de formación de limitaciones sanas. Con esto no estoy invitándote para nada a que descuidemos el viaje, por supuesto que los niños requieren día a día atenciones, cariño, buen trato, el cumplimiento de los deberes paternos, el disfrute de sus derechos fundamentales como son la alimentación, la salud, el estar con su familia, conocer a sus padres, recibir educación, atenciones primarias básicas que nunca deben ser suspendidas. 
Entonces la invitación que te hago, vamos a concentrarnos en el viaje, pero no perdamos de vista la meta. Pareciera que perdemos de vista la meta concentrados en el viaje.  






Comunicación y vida sexual

Cuando las parejas se comunican bien, ello incide en el disfrute de una sexualidad muy placentera. Esta situación puede lograrse siguiendo algunas recomendaciones. En primer lugar hay que tener presente que el terreno de la sexualidad es en sí mismo es muy complejo, pues está matizado por factores físicos, biológicos, emocionales, afectivos, socioculturales, religiosos, personales, familiares, interpersonales, etc.

Comunicarle a nuestra pareja contenidos del área de la sexualidad puede ser difícil, en especial si se trata de inconformidades o molestias. Se recomienda utilizar el “lenguaje yoico”, que significa hablar en primera persona. “Supongamos que una mujer no se siente satisfecha con la forma en que su pareja le hace el amor puesto que, según ella, es muy directo y breve, sin escarceos ni seducción. Ante una situación así ella debe informarle lo que siente, piensa y quisiera”.


Agrega que si la dama le dice: “eres un egoísta que sólo piensas en tu satisfacción”, más allá de que esta afirmación podría ser o no cierta, quien la recibe reaccionará con intensas emociones y difícilmente escuchará lo que está pidiendo su pareja. Se defenderá, se aislará o guardará en silencio “la factura”, para cobrarla después”.

En lenguaje yoico nuestra dama hipotética podría decir: “Últimamente, cuando hacemos el amor, pienso que actúas muy directamente, queriendo realizar la penetración rápidamente, lo cual no me da tiempo de excitarme y responder mejor; ante eso siento … y quisiera que lo hablemos y busquemos las maneras de que sea diferente”.

Momento adecuado

Es importante elegir la ocasión adecuada para conversar del tema. Cuando ambos estén tranquilos, solos y de buen ánimo,  ella podría decirle: “quisiera que hablemos, por favor, ¿podrías darme unos minutos? No tendrá el mismo efecto si lo dice en plena acción sexual o después de terminada la misma.

Revisemos los resultados que generan las dos situaciones mencionadas. En la primera, cuando se usa el pronombre “tú”, la otra persona se siente atacada y las fuertes emociones que le abruman le harán defenderse, huir o quedarse callada. En el segundo escenario, al no percibir crítica ni ataque, la pareja puede oír que su par le está informando lo que siente y piensa ante determinada situación.

No obstante, “es importante destacar que el lenguaje yoico, aún bien usado, no garantiza la adecuada comunicación, salvo que las personas involucradas lo practiquen y dominen a cabalidad; ya que, en el segundo escenario de la situación planteada, si quien recibe la información no “oye” lo que su pareja dice, sino sus propias “voces o pensamientos” podría concluir que su par le está diciendo: “eres mala cama”, “estoy pensando en buscarme a otro o ya lo tengo”, “ya no te quiero ni deseo”, las cuales no son conclusiones válidas según las palabras que ha recibido”.

En Parejas en Consulta te damos la bienvenida a este espacio!

Te damos la bienvenida a este espacio, donde hallarás abundante material escrito, videos y audios sobre las relaciones de pareja. Este lugar es especial para aquellas personas que les gusta leer buenos artículos. Acá nos esmeraremos en ofrecerles material de altísima calidad y, sobre todo, de mucha utilidad. Disfrútalo y compártelo. 

En Parejas en Consulta creemos que el vínculo de pareja es sanamente posible si se sustenta en capacidades individuales que pueden aprenderse, reaprenderse y desaprenderse. Ejemplos: comunicación asertiva, inteligencia emocional, responsabilidad, respeto, solidaridad, etc. Por eso,  ayudamos a cada cónyuge (y con ello a la pareja) a deconstruir y reconstruir su propia personalidad para encontrar lo que debe dejar de hacer, lo que debe seguir haciendo y lo que ha de hacerse de otra forma. Eso sirve de base al establecimiento de nuevas y sanas formas de funcionamiento en pareja, bajo la premisa de que el ejercicio de la personalidad de cada uno se manifiesta en la relación; aunque ésta sea en si misma más que la suma de esas partes. En el trasfondo está la noción de corresponsabilidad. 

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Entonces... esperamos que lo disfrutes y compartas!

Pedro Bastidas, Director

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¿Otra vez en pareja?

¿Estuviste en pareja  y quieres estarlo otra vez? Si estuviste en pareja, te separaste, ya superaste la pérdida y quieres volver a intentarl...